Emi bajó con el propósito de ir a la cocina, cuando se encontró allí en el comedor con el desayuno listo y servido, y con un Matthew saliendo de la cocina con una jarra de jugo y dos vasos en sus manos.
Los dos durmieron en habitaciones separadas por decisión de él mismo, quien buscaba de estar solo y resolver sus propios problemas por su cuenta como estaba acostumbrado a hacerlo. De cierta manera Emilia no iba a ayudar mucho, era un problema que no podía contarle.
—Buenos días. —Dijo él.
—Buen