Brent tocó un par de veces el timbre de la mansión que una vez fue suya, había pasado toda la noche pensando en lo que quería y estaba muy convencido de que Sally era la mujer que él añoraba para siempre. Aceptaba sus errores, tanto que estaba más que dispuesto a cumplir su condena en prisión con tal de demostrarle que la amaba y que deseaba volver a su lado.
—¿Qué haces aquí? —inquirió ella al verlo entrar.
—Quería verte. No he podido dormir en días gracias a que te extraño. Duré siete años si