Matt dejó sobre la mesa la bandeja con el desayuno de Emilia, se había tomado la molestia de despertar antes que ella para prepararle un agradable desayuno que pudiera disfrutar como lo disfrutaba a él cuando hacían el amor.
—Hola, buenos días. —Matthew no solo la sorprendió con el desayuno, también lo hizo con una cálida flor.
—Buenos días —respondió ella sonriente—. Es lindo, es despertar así.
—Procuraré hacerlo de manera continua, es lo que mereces por ser tan especial en mi vida. —Le dio un