Me desmaquillé frente al espejo con movimientos lentos, como si mi reflejo me pesara. Cada trazo del algodón arrastraba no solo el maquillaje, sino también el brillo de un día que había comenzado tan bien y terminado en un torbellino. Mi día feliz… mi día perfecto… se había convertido en una pesadilla absurda.
No podía dejar de pensar en ella. Esa mujer. Esa tal Samantha.
¿Qué poder tenía sobre Lorenzo para que perdiera el control de esa manera? ¿Qué había entre ellos que yo no sabía?
Me quité