El sistema seguía activo.
Pero ya no era el mismo.
Las líneas de código que antes fluían con claridad ahora parecían moverse con una tensión constante, como si en cualquier momento pudieran romperse. Lucas lo veía. Lo sentía. No era solo un sistema dividido… era un campo de guerra.
Y él estaba en el centro.
No había descansado.
No realmente.
Su mente seguía conectada a cada nodo, a cada acceso, a cada intento silencioso de Elena por recuperar lo que creía suyo. Porque ahora lo entendía mejor qu