La ciudad estaba envuelta por la noche, aunque la calma brillaba por su ausencia. Calles, edificios, todo parecia un tablero ajedrez donde cada movimiento podía cambiar el destino. Lucas se movía con cautela, no solo él, Valeria, Sofía y Karev compartían la tensión, cual piezas clave, metidas en un juego del que era imposible escapar.
El sistema había sido parcialmente protegido, más eso no insinuaba el fin del peligro. Elena, reacia a aceptar derrotas, gran estratega siempre con varias jugadas