En el cuarto de servidores, el silencio era tan profundo casi podía tocarse. La luces parpadeaban, el zumbido de la electrónica susurrando que algo, quizás, iba a fallar pronto. Lucas se mantenía frente al panel, intentando respirar, pero sus músculos…diciendo otra cosa. Sus ojos pegados a la pantalla, viendo cada nodo, el flujo de datos, y esos intentos parciales de Elena, como una batalla viva en su cabeza.
Sofía estaba a su lado, sus dedos se movían como si bailaran sobre el teclado, aisland