Lucas condujo de regreso al apartamento con la mente llena de pensamientos que no lograban acomodarse en silencio. El encuentro con Marcelo había sido breve, pero lo suficientemente revelador como para confirmar algo que ya sospechaba: aquel hombre no iba a detenerse.
Marcelo no necesitaba levantar la voz ni lanzar amenazas directas. Su forma de atacar era mucho más refinada, más peligrosa. Plantaba dudas, manipulaba percepciones, observaba las reacciones de los demás como un jugador que estudi