La noche había caído sobre la ciudad, y las luces de los edificios brillaban como un recordatorio de que el mundo seguía girando, indiferente a los pequeños dramas que se libraban dentro de un apartamento modesto. Lucas estaba revisando papeles en la mesa de la sala, mientras Valeria acomodaba al niño dormido en su cuna. Cada ruido proveniente del pasillo o del teléfono le hacía saltar el corazón, recordándole que la amenaza de Marcelo estaba presente incluso cuando parecía lejano.
—Lucas… —su