La noticia explotó como dinamita en una sala cerrada.
“Filtración de datos estratégicos vinculados a Valeria Andrade, denuncian insiders”
El titular no usaba la palabra “culpable”. Pero no necesitaba hacerlo.
Las palabras “Valeria” y “filtración” juntas bastaban para encender el infierno.
Cuando Liam entró a la oficina aquella mañana, su asistente tenía una expresión gélida en su rostro, y sin atreverse a levantar la mirada solo le dijo:
—Su padre lo espera en la sala principal. Trajo al abogad