Valeria no esperaba a nadie.
Ni una llamada. Ni una explicación.
Había pasado dos días sin ver a Liam. No lo bloqueó, pero no respondió.
Y en parte, le dolía que él no hubiera insistido más.
Pero otra parte… entendía que ambos estaban aprendiendo a no pelear a la defensiva.
Cuando sonó el timbre aquella noche, creyó que era Laura.
Pero al mirar por el visor, su cuerpo se tensó.
Liam.
Con la mirada más honesta que le había visto.
—¿Estás sola? —preguntó, cuando ella abrió la puerta.
—Siempre est