El salón estaba vestido de gala.
Cristales brillando como estrellas, vino en copas delicadas, trajes oscuros y vestidos de diseñador. Todo tan perfectamente medido que hasta el silencio tenía una nota de arrogancia.
Liam estaba acostumbrado a ese tipo de eventos.
Sonreír sin sonreír, estrechar manos, sostener conversaciones vacías que valían millones.
Pero esta noche era distinta.
Porque Valeria estaba ahí.
Y por primera vez, no era una infiltrada.
Estaba a su lado por elección. Por alianza. Po