El ascensor subía lento. Como si supiera.
Valeria miraba el reflejo de sí misma en la pared metálica: cabello suelto ya un poco desordenado, maquillaje corrido en las comisuras, los hombros tensos bajo la gabardina.
No parecía la mujer que había entrado al evento horas antes, caminando junto a Liam Del Valle, con la cabeza en alto.
Ahora era otra.
Una que recordaba muy bien lo que era sentirse fuera de lugar.
Cuando la puerta se abrió en su piso, caminó directo a su departamento. No en