El reloj marcaba las 11:47 p.m.
Valeria llevaba diez minutos sentada en el borde de su cama, con el celular en la mano, la pantalla encendida, el nombre de Liam Del Valle brillando en el historial de llamadas… sin que hubiera ninguna llamada, todavía.
¿Estaba loca?
Quizás.
Pero algo se había roto en esa sala de reuniones. O se había abierto. Como una herida que no sangraba, pero dolía al más mínimo roce.
Y la forma en que Liam la había mirado, como si viera más de lo que ella misma quería admit