SAMUEL
Las horas se arrastran como caracoles sobre cristal roto.
Mis amigos siguen estafados desde ayer que volvimos. No me han escrito, no me han llamado, no han respondido ninguno de mis mensajes. Entiendo sus motivos. Los vi marcharse en ese taxi, con Sofía deshecha entre ellos, con la rabia de Bastián, la decepción de Lucas, la mirada de Gael que decía más que mil palabras.
Entiendo sus motivos, pero eso no hace que duela menos. Amo a Valeria y no voy a renunciar a ella sin pelear.
La noche