DAMIAN
La noche había sido un éxito.
No importaba que Valeria hubiera salido corriendo detrás de mi hijo como una desesperada. No importaba que lo hubiera abrazado en medio de la calle, que le hubiera suplicado, que se hubiera partido en dos frente a él.
Lo importante era que, al final, ella volvió a mí.
Nos dirigimos a mi departamento después de la escena en la calle.
Iba en silencio, con la mirada perdida, las manos aún temblando. Yo fingía que no me importaba lo de la cena, que todo estaba b