VALERIA
Se vistió con lentitud deliberada, cada movimiento parecía una despedida. Cuando estuvo listo, no se dirigió a la puerta. Se quedó plantado en medio de la habitación, mirándome. Como un hombre que se aferraba con desesperación silenciosa al territorio recién conquistado.
—Val… —murmuró, y dio un paso hacia mí.
Lo vi venir. El último beso. No fue un movimiento, fue una necesidad magnética que tiró del espacio entre nosotros hasta hacerlo desaparecer. Me incliné y nuestros labios se encon