81. Pertenece a...
Tres semanas.
Tres largas, interminables semanas desde que el mundo de Eryn se había reducido a la quietud absoluta de un sueño del que no despertaba. Ya no estaba en la cabaña apartada de Lean. Ahora ocupaba una habitación contigua a las cámaras privadas de Evdenor, una celda dorada dentro de la misma fortaleza del poder que lo había condenado.
La estancia era austera pero no inhóspita. Tenía una ventana alta que permitía el paso de la luz, una cama cómoda y mantas limpias. Pero los signos d