76. Caso perdido.
Eryn miró por la ventana cómo el cielo ya se había oscurecido y los insectos comenzaban a sonar en la lejanía. Había pasado ya una hora desde que su amiga había traído la cena. Cuando la vio, sintió un pequeño destello de felicidad asomar en sus ojos; ella parecía contenta, feliz de poder verlo ahí de nuevo y, lo más importante, vivo.
Una mirada que tanto deseó que fuera de otra persona.
Ella intentó abrazarlo apenas lo vio, pero Eryn ya no era uno solo, y los sentimientos que lo contaminaban