25. La solución: Purificación.
Evdenor se mantenía erguido frente al trono, una sonrisa cordial y tan cuidadosamente tallada como una máscara de piedra adornaba su rostro. Era la sonrisa que usaba para negociar, para aparentar una dulzura que no sentía y una cortesía que le revolvía las entrañas. Ya vestía con las impecables ropas de viaje de Haro, listo para abandonar aquel nido de víboras. Unos pasos detrás, con la cabeza inclinada en la misma postura de falsa sumisión, estaba Eryn. A diferencia de Evdenor, el castaño sí d