Todo le dolía.
No era un dolor físico, aunque su cuerpo también protestaba. Era algo más profundo, más primitivo. Cada fibra de su ser parecía haber sido sometida a una tormenta que lo había desgarrado desde dentro. Sus músculos estaban rígidos, sus manos temblaban sin control, y sus ojos…
Sus ojos estaban muy abiertos. Demasiado abiertos. Fijos en un punto que no existía, mirando hacia dentro, hacia el torbellino de imágenes y emociones que acababan de invadirlo sin piedad.
Había sido una conm