20. Tensión y frío.
La siguiente semana no fue diferente a la anterior: Eryn seguía durmiendo en el suelo de las cámaras de los sirvientes, con frío… aunque lo más gélido no era la piedra bajo su espalda, sino el carácter del príncipe, que cada día ponía más distancia entre ambos, haciendo que Eryn se molestara.
Sabía que no era por lo de Fae. Si Evdenor sospechara que él la había ayudado, la realidad sería otra: ya estaría siendo investigado o metido en una celda en las mazmorras.
Por lo que, si Evdenor tenía esa