— ¿Cómo mierda conseguiste tener el restaurante para ti solo? – dijo Korey mirando a su hermana.
— Conozco al dueño – sonrió coqueta.
— Esa sonrisa solo me hace creer que te hiciste buena amiga de la esposa del dueño en algún lado, supiste que tenía un marido del cual aprovecharse, te lo follas de vez en cuando y mientras tanto eres amiga de su esposa, la favorita de todos ¿no?
— Tal vez – sonrió divertida.
— ¿Cuándo te volviste el amante de los casados? – lo miró.
— Cuando supe que no podía