Capítulo 21

El sol calentaba su piel, agradecía al árbol que la cubría de sus abrasadores rayos, abrió los ojos de su pequeña siesta. Desde que puso la hamaca en su árbol favorito, se acostumbró a dormir al aire libre. Excepto cuando sus hijos le quitan su hamaca y se duermen ahí.

Se levanta de su cómoda hamaca y va a la orilla del lago, se quita la playera y entra a nadar un rato. Aún falta un rato para que sus hijos vuelvan a la escuela. Se refresca en la cálida agua, no hay mayor tranquilidad que esa y
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