Kael salió primero de la habitación, la puerta se cerró tras él con un leve chirrido. El pasillo estaba iluminado por antorchas que chisporroteaban y proyectaban sombras danzantes sobre los muros de piedra. Los demás lo siguieron en silencio, dejando atrás la enfermería donde Aziel había quedado custodiando a Sareth y Eris. El ambiente era pesado, como si cada palabra que habían escuchado en los últimos días se les hubiera quedado prendida en la piel.
El eco de sus pasos se mezclaba con murmull