*—Max:
Había sido una mañana hermosa.
Max nunca había llevado a nadie al refugio. Era su lugar seguro, un espacio donde podía ser él mismo sin las máscaras que usaba en el trabajo o en la vida social. Sin embargo, cuando se encontró con Antonella por casualidad en el supermercado, algo en su interior se agitó. La idea de invitarla surgió casi sin pensarlo; tenía una invitación pendiente, sí, pero en el fondo, solo quería pasar tiempo con ella, lejos de la oficina y de los amigos. Solo ellos, co