El Precio del Recuerdo.
El aire era espeso, cargado de polvo y el zumbido metálico de los sistemas aún activos. La sala que habían encontrado era apenas un refugio: paredes agrietadas, cables colgando, una consola medio rota en el centro que parpadeaba con luz azul.
Isela, Damian, Livia y Vincent estaban atrapados allí, respirando con dificultad, sintiendo que el mundo que conocían se deshacía a su alrededor.
Selena se inclinó sobre la consola, ajustando cables y presionando teclas oxidadas. Cada movimiento era calcul