El Camino Nunca Termina.
Mientras avanzaban, Cayden comenzó a percibir los efectos secundarios de manera más intensa. Cada paso requería un esfuerzo consciente para mantener la estabilidad de su cuerpo, mientras la parte no humana improvisaba soluciones internas.
Su corazón latía de manera irregular, no por miedo, sino por el esfuerzo de mantenerse funcional frente a un estímulo que excedía su capacidad de adaptación.
—No sé cuánto más podré soportar —dijo con un hilo de voz, apretando los dientes mientras la piel vibr