La llamada de alerta ingresó simultáneamente a los teléfonos de Sebastián y Valentina cuando el reloj marcaba las dos de la tarde. En la mansión, Valentina se encontraba en la cocina supervisando la preparación de un almuerzo ligero, mientras acariciaba distraídamente la curva de su vientre de cinco meses. Al escuchar el tono de llamada de alta prioridad que correspondía exclusivamente al equipo de seguridad de sus hijos, su corazón dio un vuelco violento. Un frío súbito le recorrió la espina d