Los días que siguieron al arresto de Daniel fueron extraños para Valentina.
Durante años su vida había estado marcada por una constante sensación de peligro. Siempre había existido la posibilidad de que Daniel apareciera de repente, de que una llamada inesperada trajera problemas, de que cualquier decisión pudiera desencadenar una nueva amenaza.
Ahora ese peligro había desaparecido.
Pero su mente todavía estaba aprendiendo a creerlo.
Era una mañana tranquila cuando Valentina se encontraba senta