Las sirenas de la policía rompieron el silencio del amanecer.
El sonido se acercaba cada vez más al viejo taller abandonado, rebotando entre los edificios vacíos de la zona industrial. Dentro del lugar, el ambiente todavía estaba cargado con la tensión de los últimos minutos.
Daniel estaba en el suelo, inmovilizado por Ricardo, mientras Sebastián se mantenía de pie a un lado con el arma que había recogido.
Valentina observaba todo con una sensación extraña en el pecho.
Durante años había imagin