Esa tarde, Sebastián estaba en su despacho revisando la información que había logrado reunir sobre Daniel.
La habitación estaba iluminada por la luz tenue del atardecer que entraba por la ventana. Sobre el escritorio había varios papeles desordenados, una libreta abierta y la pantalla de su laptop mostrando una serie de documentos financieros.
Había pedido ayuda a un par de contactos que trabajaban en investigación financiera. No era algo que hiciera con frecuencia, pero esta vez la situación l