La noticia sobre Marta no abandonaba la mente de Valentina.
Desde la conversación con Sebastián aquella mañana, el pensamiento se repetía una y otra vez en su cabeza: Daniel no iba a detenerse. Y si Marta estaba en peligro por su culpa, entonces ella no podía quedarse escondida mientras otra persona pagaba las consecuencias.
Valentina estaba sentada en la sala mirando fijamente la ventana. Afuera el cielo seguía gris, como si la ciudad entera estuviera esperando que algo ocurriera.
Sebastián la