El sol se alzaba pálido sobre el Valle de las Cicatrices, filtrando rayos entre las nubes grises que Skarn parecía atrapar con su propio aliento. Ainge estaba en su tienda, rodeada de pergaminos, mapas y pequeños instrumentos de concentración mágica. La vela junto a su escritorio lanzaba un brillo tembloroso sobre la superficie del hilo de seda cristalina, que ahora reposaba sobre un almohadón de terciopelo verde bosque.
Ella cerró los ojos y respiró hondo, recordando la reacción de Kael al rec