El mundo se había transformado en una sirena estridente y el olor metálico de la sangre y el desinfectante. Para Horus, el trayecto hasta el hospital fue una pesadilla a alta velocidad, un eco aterrador de la noche en que le dispararon a él mismo. La historia se repetía, pero esta vez, la víctima era su madre y el verdugo, su hermano.
Horus corrió al Hospital junto a Nicolai y seguridad, irrumpiendo en la sala de espera privada con una furia silenciosa que lo hacía parecer más peligroso que cua