Un nuevo día comienza y con ello la chica castaña de ojos verdes emprende su despertar, con toda la pereza que una persona puede llegar a asumir dentro de sí misma. Sofi se sienta de la cama obligada, ya que su amigo y compañero de trabajo está en la cocina preparando el desayuno, sin embargo, quiere dormir media hora más antes de ir a trabajar. Así que se deja caer otra vez y se tapa hasta la cabeza.
—Vamos, Sofi, no quiero llegar tarde por tu culpa —reprende el boricua conforme le toma el tobillo y tira de él.
—Tony, no me esperes, yo voy después.
—Sofia Stagnaro, si no levantas el culo de la cama por tu cuenta, lo vas a hacer cuando sientas un balde de agua fría caerte encima —La amenaza fue latente para que Sofi abra los ojos con brusquedad y lo mire sorprendida.
—Bien, bien. Ya estoy despierta —indica arrugando la nariz.
—Eso está bien. Ahora levántate y ven a desayunar —ordena, moviendo las manos con gracia.
Refunfuñando se levanta de la cama y camina hasta la cocina. El aroma a