Un nuevo día comienza y con ello la chica castaña de ojos verdes emprende su despertar, con toda la pereza que una persona puede llegar a asumir dentro de sí misma. Sofi se sienta de la cama obligada, ya que su amigo y compañero de trabajo está en la cocina preparando el desayuno, sin embargo, quiere dormir media hora más antes de ir a trabajar. Así que se deja caer otra vez y se tapa hasta la cabeza.
—Vamos, Sofi, no quiero llegar tarde por tu culpa —reprende el boricua conforme le toma el tob