Busca la ropa y se la tiende para que se vista, mientas él busca su bendito saco que ella lanzó por el aire que de seguro estaría arrugado. Encuentra su maldito saco de corte italiano tirado en el suelo al otro lado del escritorio. Sonríe al verlo ahí y niega con la cabeza, es su traje favorito y Lina lo trata como si fuera un saco de esos que compras en alguna feria de barrio. Lo levanta y trata de estirarlo lo mejor que puede, sacudiéndolo y pasándole la mano para tratar de alisar las arrugas