El rubio al verla aprieta la mandíbula y baja la mirada, estaba furioso con ella, estaba furioso porque besó a otro y le vale una mierda que haya sido en la mejilla, tocó a otro y eso era suficiente para que a Ian le saltara la vena del cuello.
—Hola —saluda Sofi al llegar.
—Hola, linda —saluda Lina con entusiasmo—. Siéntate aquí —Le deja un lugar a su lado, justo en frente de Ian.
—Estás hermosa, nena —adula Tony.
Y la verdad que, si estaba hermosa, llevaba un vestido celeste de palabra de hon