Los días pasaban y Sofi no sabía nada de Ian, para ser más exactos había pasado ya una semana de la última vez que lo vio, cuando la atracó en aquel ascensor. Piensa que a él jamás le importó, se reprende a sí misma por pensar que un hombre como Ian, tan seguro, tan experimentado en el sexo, tan sabedor de lo que una mujer quiere en la cama, iba a fijarse en una mujer como ella tan insegura, ingenua y casi aniñada, sin experiencia en absolutamente nada que tenga que ver con el sexo opuesto. Sol