—¿Por qué el apuro? —indaga Gaby viendo como el rubio se apresuraba a recoger sus cosas para salir de la estación de policía.
—Tengo que llegar a casa, Sofi fue a buscar las cosas que quedaron en su apartamento y quiero llegar lo más pronto posible para ayudarla —le explica el rubio poniéndose su chaqueta de cuero.
—Todavía me cuesta creerlo —murmura Gaby con una media sonrisa en su rostro.
— ¿Qué cosa? —pregunta Ian entrecerrando los ojos a su dirección.
—Todo esto —El morocho hace un ademan con las manos a cubrir todo el lugar—. Ustedes juntos, casados, viviendo bajo el mismo techo, verte salir corriendo para encontrare con ella, para llegar a casa y estar con tu mujer… No sé —deja salir el aire de sus pulmones—… nunca pensé que te podría pasar, no me malinterpretes, me pone muy feliz verte feliz y que esa mujer haya podido domesticar, pero sigue siendo raro —Ian no le quita la vista de encima procesando todas las palabras de Gaby—. No me hagas caso, creo que necesito una cervez