49. La huida de Alexander y Milena
Y tal como debía de suceder Christian y yo arribamos al tercer nivel con evidente prontitud.
Una vez el ascensor se abrió y el pasillo se presento ante nuestros ojos buscar aquel apartamento indicado con el número que aquella señora dio a conocer fue mi tarea principal. Por lo cual, habiendo girado a la derecha tal y como aquella indico a unos quince metros la puerta con el número trescientos siete en la distancia se mostró.
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