46. La decepción de Milena
Lo que me hacía falta, Alexander había chocado contra mi vida de nuevo y de una manera caótica, ahora contra lo que supone la realidad, mi realidad y era casi esperable suponer que nada bueno vendría con ello.
Sí, era algo que yo quería, tenerlo así de cerca y que me reconociese como lo que soy significaba mucho para mí, aunque no lo iba a admitir delante de él, eso probablemente jamás lo haría.
Ahora bien, que interrumpiera de tal manera mi sola existencia fue un llamado claro a la guerra y