48. La persecución
A pesar de ser un día tan movido recibir aquella invitación tan inesperada y casi de manera obligatoria por parte de Christian sin dudas alegro grandemente mi vida cuando en medio de aquellos pasillos encontré a la figura de la persona por la que ahora estaría dispuesto a mover cielo y tierra de ser necesario.
Su figura entallada en aquel uniforme que delimitaba con énfasis los puntos más llamativos de todo su cuerpo la hacían ver tan hermosa y tan perfectamente curvilínea, que por un momento