51. La torre Greith - 2
Como si nada pretendía marcharme para continuar mis tareas ya que entendía que Milena necesitaba su privacidad, cuando el roce sutil de sus dedos contra mi mano la cual alcanzo no muy bien me di la espalda me hicieron volverme para contemplarla.
Con un — ¿A dónde vas? — me dejo bien en claro que mi presencia no presumía molestia para ella y probablemente incluso podía decir que había empezado a agradarle de buena manera.
— Iré a terminar la cena, así que no te preocupes no te molestare por lo