41. Problemas y más problemas
Eran alrededor de las ocho de la noche cuando el avión aterrizo e inmediatamente salimos de migración nos dirigimos a buscar a mi chofer quien probablemente hacía ya unos cuantos minutos se encontraba esperando por nosotros fuera del aeropuerto y con ello la vida tan movida y caótica que suelo llevar nuevamente cobro vida.
— Bienvenidos sean señor Richmond y Christian — comentó aquel no muy bien nos vio acercar mientras abría la puerta trasera para que nosotros dos ingresáramos.
— Gracias, me d