Desperté con una molestia en mi estómago que muchos llamamos hambre, traté de levantarme pero un brazo me lo impidió. Estaba reproduciendo en mi cabeza el por qué estaba en otro lugar, lo decía primeramente ese perfume que provocaba inhalarlo todo en una sola respirada. No voy a mentir pero me sentía muy cómoda y satisfecha en esa poción, es como si mi cuerpo lo hubieran moldeado solo para estar pegado a su cuerpo por el resto de mi vida, una pieza perfecta.
Me erguí un poco y el se removió. tr