El tiempo había pasado y los días se convirtieron semanas y estas meses. Hoy era un año de la pérdida. Nunca lo olvidaría. Cada vez que me desnudaba esa cicatriz me recordaba lo que pasó.
Cris nunca dejó de escribir y pues al principio yo no le respondía hasta que tuve la necesidad de tenerlo aunque sea solo por mensaje, estaba allí para lo que le necesitaba. Nueva York me abría sus puertas y el me daba aliento a través de sus lindas palabras.
Esto se había convertido en una amistad. Los buenos