Los días habían pasado, casi ni hablábamos cuando nos teníamos uno frente del otro. La situación era incomoda, debo reconocer que el ha hecho lo imposible para tratarme como a una reina, hasta agradecí que corriera a su asistente, dijo que el era capaz de cocinar y no necesitaba cocinera. Debo admitir que tiene una gran talento en la cocina, mi casa ya había sido arreglada y pues tenia un refugio donde estar, aunque su compañía era perfecta, sabía sacarme una sonrisa cuando mis humores cambiaba