Dominic abrió la puerta y se dirigió a la pareja en el pasillo. Les había dado su espacio pensando que era la mejor idea. Pero estaban tratando con algo que no conocían.
–Darren tráelo a mi oficina, hay que calmarlo primero –su tono autoritario no tenía reclamación.
Darren lo cargó en brazos y aunque Jules se resistió en un primer momento al final enterró sus pequeñas manos temblorosas en la tela de su ropa. Entrando a la oficina lo llevó al inmenso sofá de cuero negro. Para cuando lo dejó su p