–¿Qué me tengo que acostar con él? –el grito de Jules salió demasiado agudo para los sensibles oídos de los dos lobos presentes.
Dominic había pasado más de media hora explicándole, con cuidado, quiénes eran, su origen y lo que había ocurrido con su raza. Tuvo que tener mucho tacto para contarle qué había descubierto sobre él, y el remedio temporal que creía necesario para ayudarlo. Jules había escuchado palabra por palabra asimilando cada detalle, su boca solo se habría para intentar decir alg